AUTOBIOGRAFÍA
MI PRIMER CONCURSO MUSICAL DE CANTO
Recuerdo ese momento como si hubiera sido ayer
cuando tuve la
oportunidad participar por primera vez en
un concurso de canto . Estaba terminando
la primaria, no tenia mas de 12 años. Desde muy niña siempre he tenido
un apego grande hacia la música. En una de mis clases favoritas,
mi profesor, me comenzó a contar sobre un concurso musical de
canto. El profesor seguía hablando sobre que se trataba, pero mi cabeza no
dejaba de imaginar ¿Yo en ese concurso? Lo más probable era que dijera que si ¡cómo iba a dejar ir esa oportunidad!
Ese día, al llegar a mi casa, se lo conté todo a mi
mamá. No podía parar
de hablar, estaba tan, pero tan emocionada,
era mi primer concurso de música que tenía. Lo único que mi mamá hacía era
mirarme con ternura, y decirme
que me iría muy bien.
Al cabo de una semana, comenzaron los
ensayos. ¡Vaya! Fue un poco incómodo al principio, ya que la letra de la
canción no me la sabía muy bien. La canción era colombiana, lo que hacía que
tuviera que ensayarla una y otra vez, pues no suelo oír ese tipo de música. Me
costó trabajo aprendérmela y cantarla en los primeros ensayos, pero después fue
muy divertido y me salía bien. Cada vez que ensayábamos, los nervios no podían
quedarse a un lado creo que cuando cogía le micrófono sentía que la voz me temblaba, era
horrible, y las manos me sudaban. No sé si era porque nunca había cantado en un
grupo, y mucho menos con un micrófono, o porque sentía que la letra se me iba a
olvidar. Había ensayos que me
frustraban porque sentía que no lo había hecho como lo esperaba. Si mi profesor me había escogido para que participara
era porque él sabía que podía
hacerlo, solo era cuestión de práctica.
Los ensayos comenzaron a intensificarse y llegábamos a ensayar hasta
tres o cuatro horas diarias. Si quería ganar debía esforzarme. Practicábamos, más que todo, la afinación y la
interpretación, es decir, trataba de sentir la canción y transmitirla a través
de la voz.
Llevábamos casi dos semanas de ensayo, cuando, un día ensayando el final de la canción apareció una señora. Desde lejos pude notar que tenía
el pelo rubio, era un poco gordita y llevaba un talego en la mano. El talego
era bastante grande. Se acercó a mi profesor, quien estaba en la puerta del
salón ,y le dijo algo al oído. Supuse que era de mí porque al terminar de decirle,
ambos voltearon a mirarme, Fue
un momento bastante incómodo. Se me acercaron y me dijeron que me tenía una
sorpresa. Una sorpresa… la verdad hubiera preferido que no me la hubieran dado.
Era nada más y nada menos que un vestido de baile de cumbia. Cuando la señora
saco el vestido me dijo que tendría que bailar, mire a mi profesor de una
manera tan particular, una mirada de auxilio. El solo me respondió con otra
mirada que pude interpretar como : "no hay nada que hacer". Solo se me venía
a mi mente la imagen de ese vestido puesto, y yo cantando y bailando,
no podía creerlo. De por sí no podía cantar la canción bien porque me mataban
los nervios y, ¿ahora tenía que bailar?
Empezó a parecerme cada vez más difícil
hacerlo a tal punto que pensé en desistir. No es que no me guste bailar, de
hecho me parece genial es algo que
disfruto mucho; pero bailar y cantar al mismo tiempo, y ese tipo de música (colombiana),no. Los ensayos ahora no solo eran de canto sino también: de baile, manejo
del escenario, espacio y coordinación. ¡Esto no es justo! Era mucho para mí y
no me sentía tranquila, ya era un
decisión que tenía que respetar. Ensayamos y ensayamos hasta que las cosas
comenzaron a salir mejor.
A veces me quejaba con mi mama, le decía que no estaba de acuerdo y ella me hacía caer
en razón de muchas cosas decía que esto me iba a ayudar en algún momento, que
no me preocupará que disfrutara y me gozara las cosas.
Llego el momento más esperado, eran las 9:00 am y nos encontrábamos en
el teatro municipal de Cali, éramos casi diez personas las que íbamos
en representación del colegio La Arboleda. Al llegar nos asignaron un
cuarto un poco amplio para poner los instrumentos y los trajes. Pasadas unas
horas, nos llamaron para que ensayáramos : el baile en la tarima, la ubicación
de instrumentos, y después nos tocó la prueba de sonido. Nunca había estado tan
nerviosa en mi vida. Se terminó la prueba y la persona que estaba
acomodando todo lo del sonido solo aplaudía y nos felicitaba, decía que había
sonado muy lindo y que él creía que podíamos
ganar. Yo no paraba de pensar que algo me podía salir mal y me comencé a
estresar.
Era el momento del
último ensayo general. Faltaba casi dos horas para que empezara el concurso, y
teniamos que ensayar como si fuera en
vivo. Tenía aún más nervios, la adrenalina me recorría el cuerpo y
comencé a sudar frio, sentía que todo me temblaba. Sin embargo, si no lograba
controlar esto todo iba a ser
peor. Se terminó el ensayo y me sentí frustrada, no me gustaba el hecho
de bailar y empecé a llorar. Tenía tanto miedo que sentía que no lo iba hacer
bien. En el momento en el que Mi mamá me vio se acercó y comenzó a decirme
que no me preocupara por ganar, o por la gente. Me dijo algo que nunca
olvidare, “si el profesor te escogió no fue exclusivamente porque cantes bien,
es porque él sabe que tú eres especial, que eres diferente, él hubiera escogido
a más personas, pero vio en ti algo que nadie lo tiene y es la perseverancia y
tu esfuerzo. Y si no ganas, no importa, lo harás en experiencia y eso es
más importante, habrás ganado esfuerzo, dedicación, que son cosas más valiosas.” Cuando ella termino
de hablar, no les miento, me dio confianza.
No había terminado de hablarme
cuando se escuchaba desde lejos – “nuestra siguiente participante, Carolina Jácome”…. Me empecé a morir de pánico.
Me temblaba todo, empecé a respirar hondo y pensar en todo lo que me había
dicho mi mama, que todo era solo
un momento, me lo disfrutaba y ya. Se abrió el
telón… había mucha gente, demasiada.
Veía solo puntos de colores, no veía
ningún rostro era algo increíble. Las luces comenzaron a moverse y la música
comenzó a sonar. Cuando llegó mi momento de cantar no me salía la voz, así que
siguieron dándole vueltas a la introducción, hasta que oí en el fondo una voz
que gritó súper fuerte “¡CARO CANTA ” y, no sé, cómo por obra del
espíritu santo, salió mi voz, canté, comencé a bailar, y los nervios, a medida
que iba cantando, iban desapareciendo. Disfruté tanto la canción que no me
importó: si había mucha gente, la letra, o equivocarme en un paso.
Cuando se terminó, todo el mundo empezó
a aplaudir, a gritar y no de disgusto sino de alegría. Lo habíamos hecho
muy bien. Mi mamá como loca solo me decía “muy bien. ¡muy bien!”. Llevábamos
bastante tiempo desde nuestra presentación, ya eran casi las 11: 00 pm cuando
estábamos en los anuncios de los ganadores. Empezaron a describir las
categorías. Cuando llegaron a nuestra categoría la verdad ya no me
preocupaba ganar, solo me sentía
feliz de que había cantado y lo había logrado. Lo demás era para mí un
segundo plano. Cerré los ojos…. Y de pronto dijeron –“y el ganador de la
categoría infantil es… ¡Carolina Jácome!”… no podía creerlo, de hecho, al
principio no lo asimilé, quedé en shock por un momento. ¿Yo había ganado?
Era increíble. ¡Gané ¡ me paré al frente nos dieron: un trofeo, una medalla, un
diploma, y un dinero. Creo que lo más hermoso fue que no gané por que en verdad
hubiera decidido hacerlo, fue porque, aunque no creía que podía cantar y
hacerlo bien, mi dedicación me había llevado a perseverar, es más, había podido
controlar mis emociones y simplemente dejarme llevar por la música y
disfrutarlo. Que de pronto, no sabía que mi talento se iba a desarrollar, ya
que eso no fue todo. Seguí participando en más concursos y en
varios de ellos gané. Ahora cantar para mí es más que un hobbie que amo y
disfruto con todo mí ser. Creo que es una forma de entender que puedo
hacer las cosas aunque dude de ello. Nunca me imaginé que me llegaría a gustar
tanto y que la confianza en uno mismo es lo más importante.
ResponderEliminarMe parece que la autobiografía permite conocer algo de tu mundo y la manera en como lo ves; pues das tantos detalles como sentimientos, pensamientos y experiencias vividas, que permiten al lector crear un escenario en el que se va desarrollando la historia. Otro factor que permite la visualización de la historia es la manera en que es contada, el lenguaje usado y el tono. Al leer se siente que la historia no está escrita, sino como si la estuvieran contando en persona, ya que el lenguaje es muy coloquial y eso hace que se entienda sin ningún problema.