ENSAYO AUTOBIOGRAFICO




ENSAYO – AUTOBIOGRAFIA
MI PRIMER CONCURSO MUSICAL


Recuerdo ese momento como si hubiera sido ayer: tuve la oportunidad de participar por primera vez en un cuncurso musical de canto que me ayudó a desarrolar mi talento. Fue una de las experiencias más bonitas e inolvidables que he tenido. Estaba terminando la primaria, no tenia mas de 12 años. Desde muy niña siempre he tenido un  apego grande hacia la música. En una de mis clases de música,  mi profesor me llamó y me contó del concurso musical de canto que había. No era cualquier concurso por supuesto, era lo que más me gustaba. mi cabeza no dejó de pensar en aquel concurso e imaginárme,  ¿yo en ese concurso?. Lo más probable era que dijera que si ¡comó iba a dejar ir esa oportunidad! Es más, de hecho no dudé en ese momento, y sin más preámbulo dije que sí, que estaba muy interesada. Ese día, al llegar a mi casa, se lo conté todo a mi mamá. No podía parar de hablar, estaba tan, pero tan emocionada, era mi primer concurso de música que tenía. Lo único que mi mamá hacía era mirarme con  ternura, y decirme que me iría muy bien.
Pasaron varios días y mi cabeza seguía pensando en ese concurso. Pero esos pensamientos, poco a poco comenzaron a volverse repetitivos y molestos. No eran tan positivos, dudaba un poco de mi misma lo que me hacía creer que había muchas personas mejores que yo, y eso debilitaba la posibilidad de ganarlo. Muchas veces los pensamietos de inferioridad resultan de creer que somos inferiores. “Nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento.” Eleonor Roosevelt.  Por ello el hecho denpensar que habian mejores se podia visualzar en la inseguridad de mi misma, dando lugar a una frustracion interior.
Al cabo de una semana, comenzaron los ensayos. ¡Vaya! Fue un poco incómodo al principio, ya que la letra de la canción no me la sabía muy bien. La canción era colombiana, lo que hacía que tuviera que ensayarla una y otra vez, pues no suelo oír ese tipo de música. Me costó trabajo aprendérmela y cantarla en los primeros ensayos, pero después fue muy divertido y me salía bien. La practica es aglo fundamental en un ser humano ya que nos logra dar experiecia y nos impusla a hacer las cosas con mas naturalidad, disminuyendo difucultades a la hora de realizar dicha actvidad, Plinio el joven, un autor romano dijo “La práctica es un maestro excepcional”. Cada vez que ensayábamos, los nervios no podían quedarse a un lado creo que cuando cogía le micrófono sentía que la voz me temblaba, era horrible, y las manos me sudaban. No sé si era porque nunca había cantado en un grupo, y mucho menos con un micrófono, o porque sentía que la letra se me iba a olvidar. Pensaba por momentos que no lograría hacerlo, había ensayos que me frustraban porque sentía que no lo había hecho como lo esperaba. Los nervios muchas veces nos pueden jugar malas pasadas, era importante saberlos controlar, “sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar” Paulo Coelho. Tenía mucho miedo de que la gente me juzgara, de que lo hiciera mal o que me equivocara. Soy una persona bastante perfeccionista, y no iba a permitir que nada se interpusiera, es más comencé a ponerle un poco de pasión y enfrentarme a mis pensamientos negativos. Si mi profesor me había escogido para que participara era porque él sabía que podía hacerlo, solo era cuestión de práctica.
Los ensayos comenzaron a intensificarse y llegábamos a ensayar hasta tres o cuatro horas diarias. Si quería ganar debía esforzarme. Practicábamos, más que todo, la afinación y la interpretación, es decir, trataba de sentie la canción y transmitirla a través de la voz.
Llevábamos casi dos semanas en ensayos, cuando, un día, estábamos en un ensayo, en el final de la canción y apareció una señora. Desde lejos pude notar que tenía el pelo rubio, era un poco gordita y llevaba un talego en la mano. El talego era bastante grande. Se acercó a mi profesor, quien estaba en la puerta del salón en donde estábamos en aquel ensayo y le dijo algo al oído. Supuse que era de mí porque al terminar de decirle, ambos voltearon a mirarme, Fue un momento bastante incómodo. Se me acercaron y me dijeron que me tenía una sorpresa. Una sorpresa… la verdad hubiera preferido que no me la hubieran dado. Era nada más y nada menos que un vestido de baile de cumbia. Cuando la señora sacó el vestido me dijo que tendría que bailar, mire a mi profesor de una manera tan particular, una mirada de auxilio. El solo me respondió con otra mirada que pude interpretar como que no había nada que hacer. Solo se me venía a mi mente la imagen de ese vestido puesto en mí y yo cantando y bailando, no podía creerlo. De por sí no podía cantar la canción bien porque me mataban los nervios y, ¿ahora tenía que bailar? empezó a parecerme cada vez más difícil hacerlo a tal punto que pensé en desistir. No es que no me guste bailar, de hecho me parece genial  es algo que disfruto mucho; pero bailar y cantar al mismo tiempo, y ese tipo de música (música colombiana),  la verdad siendo sincera (Redundancia) no me gustaba ni cinco. Los ensayos ahora no solo eran de canto sino también de baile, manejo del escenario, espacio y coordinación. ¡Esto no es justo¡ era mucho para mí y no me sentía tranquila, pero no podía hacer nada al respecto, ya era un decisión que tenía que respetar. Ensayamos y ensayamos hasta que las cosas comenzaron a salir mejor. A veces me quejaba con mi mama, le decía que no estaba de acuerdo sobretodo con el baile, y ella me hacía caer en razón de muchas cosas decía que esto me iba a ayudar en algún momento, que no me preocupará que disfrutara y me gozara las cosas. Creo que no hay nada mas lindo que uno disfrutar de lo que le gusta hacer, aquello que nos gusta, nos apasiona y cuando esto ocurre las cosas toman un sentido mas fuere es decir, que buscamos hacerlo mejor. No era bueno estancarse solo por los miedos o inseguridades tenia que decidir que daria lo mejor de mi, Alonso Ercila y Zuñiga dijeron-“El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente.
Llego el momento más esperado, eran las 9:00 am y nos encontrábamos en el teatro municipal de Cali creo que éramos casi diez personas las que íbamos en representación del colegio  La Arboleda. Al llegar nos asignaron un cuarto un poco amplio para poner los instrumentos y los trajes. Pasadas unas horas, nos llamaron para que ensayáramos: el baile en la tarima, la ubicación de instrumentos, y después nos tocó la prueba de sonido. Nunca había estado tan nerviosa en mi vida. Les confieso que sentí mil emociones en ese  momento me imaginé que estaba ya en mi presentación con todos a mí alrededor cantando y tocando  y que estaba muy lleno el lugar. Tenía susto, y un poquito de emoción  con adrenalina, ya que era algo nuevo para mí y no quería que fuera desastroso. Se terminó la prueba y la persona que estaba acomodando todo lo del sonido solo aplaudía y nos felicitaba, decía que había sonado muy lindo y que él creía que podíamos ganar. Yo no paraba de pensar que algo me podía salir mal y me comencé a estresar. Mis nervios empezaron a darme malas jugadas, sentía que no lo iba a logar que iba a hacer el ridículo y me comencé a deprimir. Era el momento del último ensayo general. Faltaba casi dos horas para que empezara el concurso, y teniamos que ensayar  como si fuera en vivo. Tenía aún más nervios,  la adrenalina me recorría el cuerpo y comencé a sudar frio,  sentía que todo me temblaba. Sin embargo, si no lograba controlar esto todo iba a ser peor. Se terminó el ensayo y me sentí frustrada,  no me gustaba el hecho de bailar y empecé a llorar. Tenía tanto miedo que sentía que no lo iba hacer bien.
En el momento en el que Mi mamá me vio se me acercó y comenzó a decirme que no me preocupara por ganar, o por la gente. Me dijo algo que nunca olvidare, “si el profesor te escogió no fue exclusivamente porque cantes bien, es porque él sabe que tú eres especial, que eres diferente, él hubiera escogido a más personas, pero vio en ti algo que nadie lo tiene y es la perseverancia y tu esfuerzo. Si no ganas, no importa, lo harás en experiencia y  eso es más importante, habrás ganado esfuerzo, dedicación, que son cosas más valiosas.” Cuando ella termino de hablar, no les miento, me dio confianza. No había terminado de hablarme cuando se escuchaba desde lejos – “nuestra siguiente participante, Carolina Jácome”…. Me empecé a morir de pánico. Me temblaba todo, empecé a respirar hondo y pensar en todo lo que me había dicho mi mama, que todo era solo un momento, me lo disfrutaba y ya.
Se abrió el telón… había mucha gente, demasiada. Veía solo puntos de colores, no veía ningún rostro era algo increíble. Las luces comenzaron a moverse y la música comenzó a sonar. Cuando llegó mi momento de cantar no me salía la voz, así que siguieron dándole vueltas a la introducción, hasta que oí en el fondo una voz que gritó súper fuerte “¡CARO CANTAAAA¡” y, no sé, cómo por  obra del espíritu santo, salió mi voz, canté, comencé a bailar, y los nervios, a medida que iba cantando, iban  despareciendo. Disfruté tanto la canción que no me importo si había mucha gente, la letra, o equivocarme en un paso. Los nervios en una persona dicho por cientificos, pueden ocasionar ansiedad extrema, llanto, sobresaltos constantes y palpitaciones cardíacas, una persona que sufre una crisis nerviosa puede muy bien perder el control de sus emociones, aunque conserve su actividad mental. Es necesario controlar los nervios ya que nos perjudicamos a nosotros mismos, el control de los nervios es una característica importantísima de la personalidad, y es un factor clave en la consideración que los demás tienen de nosotros.

Cuando se terminó, todo el mundo empezó a aplaudir, a gritar y no de disgusto sino de alegría. Lo habíamos hecho muy bien. Mi mamá como loca solo me decía “muy bien. ¡muy bien!”. Llevábamos bastante tiempo desde nuestra presentación, ya eran casi las 11: 00 pm cuando estábamos en los anuncios de los ganadores. Empezaron a describir las categorías. Cuando llegaron a nuestra categoria, la verdad ya no me preocupaba ganar, solo me sentía feliz de que había cantado y lo había logrado. Lo demás era para mí un era un segundo plano. Cerré los ojos…. Y de pronto dijeron –“y el ganador de la categoría infantil es… ¡Carolina Jácome!”… no podía creerlo, de hecho, al principio no lo asimilé, quedé  en shock por un momento. ¿Yo había ganado? Era increíble. ¡Gané ¡ me paré al frente nos dieron: un trofeo, una medalla, un diploma, y un dinero. Creo que lo más hermoso fue que no gané por que en verdad hubiera decidido hacerlo, fue sino porque, aunque no creía que podía cantar y hacerlo bien, mi dedicación me había llevado a perseverar, es más, había podido controlar mis emociones y simplemente dejarme llevar por la música y disfrutarlo. Que de pronto, no sabía que mi talento se iba a desarrollar, ya que eso no fue todo. Seguí participando en más concursos  y en varios de ellos gané. Ahora cantar para mí es más que un hobbie que amo y disfruto con todo mí ser hacerlo. Creo que es una forma de entender que puedo hacer las cosas aunque dude de ello. Nunca me imaginé que me llegaría a gustar tanto y que la confianza en uno mismo es lo más importante.





TRABAJO FINAL:


ENSAYO – AUTOBIOGRAFIA

MI PRIMER CONCURSO MUSICAL

Recuerdo ese momento como si hubiera sido ayer: tuve la oportunidad de participar por primera vez en un concurso musical de canto que me ayudó a desarrollar mi talento. Fue una de las experiencias más bonitas e inolvidables que he tenido. Estaba terminando la primaria, no tenía más de 12 años. Desde muy niña siempre he tenido un  apego grande hacia la música. En una de mis clases de música,  mi profesor me llamó y me contó del concurso musical de canto que había. No era cualquier concurso por supuesto, era lo que más me gustaba. Mi cabeza no dejó de pensar en aquel concurso e imaginarme,  ¿yo en ese concurso? Lo más probable era que dijera que si ¡cómo iba a dejar ir esa oportunidad! Es más, de hecho no dudé en ese momento, y sin más preámbulo dije que sí, que estaba muy interesada. Ese día, al llegar a mi casa, se lo conté todo a mi mamá. No podía parar de hablar, estaba tan, pero tan emocionada, era mi primer concurso de música que tenía. Lo único que mi mamá hacía era mirarme con  ternura, y decirme que me iría muy bien.

Pasaron varios días y mi cabeza seguía pensando en ese concurso. Pero esos pensamientos, poco a poco comenzaron a volverse repetitivos y molestos. No eran tan positivos, dudaba un poco de mi misma lo que me hacía creer que había muchas personas mejores que yo, y eso debilitaba la posibilidad de ganarlo. Muchas veces los pensamientos de inferioridad resultan de creer que somos inferiores. “Nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento.” Eleonor Roosevelt.[1] (Roosevelt) Por ello el hecho de pensar que había mejores se podía visualizar en la inseguridad de mi misma, dando lugar a una frustración interior. También el psicólogo Eduardo Brignani Pérez[2] (brignani, 2010) en un artículo sobre la inseguridad argumenta que “La inseguridad genera y se nutre de miedos infundados e irracionales, fruto de la incertidumbre.” Somos nosotros mismo quienes alimentamos ese miedo, él explica que existe el  miedo funcional que concuerda con una situación real de peligro (el cruzar un paso a nivel sin barreras debe alertar a la vista y al oído... el antiguo “pare-mire-escuche”) y el otro miedo es el disfuncional que está ligado con lo que nuestro cerebro imagina en medio de alguna situación desconocida que nos produce incertidumbre.

Al cabo de una semana, comenzaron los ensayos. ¡Vaya! Fue un poco incómodo al principio, ya que la letra de la canción no me la sabía muy bien. La canción era colombiana, lo que hacía que tuviera que ensayarla una y otra vez, pues no suelo oír ese tipo de música. Me costó trabajo aprendérmela y cantarla en los primeros ensayos, pero después fue muy divertido y me salía bien. La práctica es algo fundamental en un ser humano ya que nos logra dar experiencia y nos impulsa a hacer las cosas con más naturalidad, disminuyendo dificultades a la hora de realizar dicha actividad, Plinio el joven,[3] (joven) dijo “La práctica es un maestro excepcional”. Cada vez que ensayábamos, los nervios no podían quedarse a un lado creo que cuando cogía le micrófono sentía que la voz me temblaba, era horrible, y las manos me sudaban. No sé si era porque nunca había cantado en un grupo, y mucho menos con un micrófono, o porque sentía que la letra se me iba a olvidar. Pensaba por momentos que no lograría hacerlo, había ensayos que me frustraban porque sentía que no lo había hecho como lo esperaba. Los nervios muchas veces nos pueden jugar malas pasadas, era importante saberlos controlar, “sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar” Paulo Coelho[4] (Coelho). Tenía mucho miedo de que la gente me juzgara, de que lo hiciera mal o que me equivocara. Soy una persona bastante perfeccionista, y no iba a permitir que nada se interpusiera, es más comencé a ponerle un poco de pasión y enfrentarme a mis pensamientos negativos. Si mi profesor me había escogido para que participara era porque él sabía que podía hacerlo, solo era cuestión de práctica.

Los ensayos comenzaron a intensificarse y llegamos a ensayar hasta tres o cuatro horas diarias. Si quería ganar debía esforzarme. Practicábamos mucho, la afinación y la interpretación, es decir, trataba de sentir la canción y transmitirla a través de la voz.

Llevábamos casi dos semanas en ensayos, cuando, un día, estábamos en un ensayo en el final de la canción, y apareció una señora. Desde lejos pude notar que tenía el pelo rubio, era un poco gordita y llevaba un talego en la mano. El talego era bastante grande. Se acercó a mi profesor, quien estaba en la puerta del salón donde estábamos en aquel ensayo y le dijo algo al oído. Supuse que era de mí porque al terminar, ambos voltearon a mirarme, fue un momento bastante incómodo. Se me acercaron y me dijeron que me tenían una sorpresa.

Una sorpresa… la verdad hubiera preferido que no me la hubieran dado. Era nada más y nada menos que un vestido de baile de cumbia. Cuando la señora sacó el vestido me dijo que tendría que bailar, mire a mi profesor de una manera tan particular, una mirada de ¡auxilio! El solo me respondió con otra mirada que pude interpretar como que no había nada que hacer. Solo se me venía a mi mente la imagen de ese vestido puesto en mí y yo cantando y bailando, no podía creerlo. De por sí no podía cantar la canción bien porque me mataban los nervios y, ¿ahora tenía que bailar? empezó a parecerme cada vez más difícil hacerlo a tal punto que pensé en desistir. No es que no me guste bailar, de hecho me parece genial; pero bailar y cantar al mismo tiempo, y ese tipo de música (música colombiana),  no me gustaba ni cinco.

Los ensayos ahora no solo eran de canto sino también de baile, manejo del escenario, espacio y coordinación. ¡Esto no es justo! era mucho para mí y no me sentía tranquila, pero no podía hacer nada al respecto, ya era un decisión que tenía que respetar. Ensayamos y ensayamos hasta que las cosas comenzaron a salir mejor.

 A veces me quejaba con mi mama, le decía que no estaba de acuerdo sobre todo con el baile, y ella me hacía caer en razón de muchas cosas, decía que esto me iba a ayudar en algún momento, que no me preocupará que disfrutara y me gozara las cosas. Creo que no hay nada más lindo que uno disfrutar de lo que le gusta hacer, aquello que nos gusta, nos apasiona y cuando esto ocurre las cosas toman un sentido más fuerte, buscamos hacerlo mejor. No era bueno estancarse solo por los miedos o inseguridades, tenía que decidir que daría lo mejor de mí, Alonso de Ercilla y Zúñiga[5] (Zuñiga)-“El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente”.

Llego el momento más esperado, eran las 9:00 am y nos encontrábamos en el teatro municipal de Cali creo que éramos casi diez personas las que íbamos en representación del colegio  La Arboleda. Al llegar nos asignaron un cuarto un poco amplio para poner los instrumentos y los trajes. Pasadas unas horas, nos llamaron para que ensayáramos: el baile en la tarima, la ubicación de instrumentos, y después nos tocó la prueba de sonido. Nunca había estado tan nerviosa en mi vida. Les confieso que sentí mil emociones en ese  momento, me imaginé que estaba ya en mi presentación con todos a mí alrededor cantando, y tocando, y que estaba muy lleno el lugar. Tenía susto, y un poquito de emoción  con adrenalina, ya que era algo nuevo para mí y no quería que fuera desastroso.

El ataque de miedo escénico más conocido como nervios, no es sino el reflejo de la ansiedad. Una ansiedad que probablemente muchos de nosotros hayamos experimentado al hablar o actuar en público. El corazón late más deprisa, sentimos sudores fríos, posibles mareos.

Es evidente resaltar el caso de Joaquín Sabina[6], tras sufrir un ataque de miedo escénico decide cancelar su primer concierto después de una hora y media de espectáculo en Madrid en diciembre del año 2014.  No ha sido el único, varios artistas de talla mundial como: Barbra Streisand, Adele o Megan Fox también han soportado la ansiedad desencadenada por su cerebro.

El miedo escénico entonces lo podemos ver como una consecuencia de nuestro carácter, somos seres sociales y necesitamos mantener nuestra reputación. El miedo ocurre cuando vemos en peligro o amenazada dicha reputación en el momento de estar en el escenario, o mostrarnos ante un público.

En ese momento, se ponen en marcha mecanismos primitivos de una región de nuestro cerebro. Tu supervivencia, aunque sea delante de un escenario, está en juego.

El hipotálamo, la región de nuestro cerebro que coordina conductas esenciales para el mantenimiento de la especie, se encarga de estimular la glándula pituitaria o hipófisis. Ésta a su vez secreta la hormona ACTH[7] que actuará sobre las glándulas suprarrenales. La activación de estos mecanismos endocrinos no persigue más objetivos que la liberación de adrenalina en sangre. El nerviosismo, por tanto, es el reflejo de los mecanismos hormonales que ocurren en nuestro organismo. En cierta medida, es como si el cerebro encendiera el piloto automático, y activara el sistema nervioso autónomo. La adrenalina hace que nuestro cuerpo se tense, la frecuencia cardíaca se dispare, y comencemos a experimentar temblores y sudores fríos. La ansiedad, previa al miedo escénico, es una reacción tan primigenia como común entre los artistas. (Bernardo, 2014)

Se terminó la prueba y la persona que estaba acomodando todo lo del sonido solo aplaudía y nos felicitaba, decía que había sonado muy lindo y que él creía que podíamos ganar. Yo no paraba de pensar que algo me podía salir mal y me comencé a estresar. Mis nervios empezaron a darme malas jugadas, sentía que no lo iba a logar que iba a hacer el ridículo y me comencé a deprimir. Era el momento del último ensayo general. Faltaba casi dos horas para que empezara el concurso, y teníamos que ensayar  como si fuera en vivo. Tenía aún más nervios,  la adrenalina me recorría el cuerpo y comencé a sudar frio,  sentía que todo me temblaba. Sin embargo, si no lograba controlar esto todo iba a ser peor. Se terminó el ensayo y me sentí frustrada,  no me gustaba el hecho de bailar y empecé a llorar. Tenía tanto miedo que sentía que no lo iba hacer bien.

En el momento en el que Mi mamá me vio se  acercó y comenzó a decirme que no me preocupara por ganar, o por la gente. Me dijo algo que nunca olvidare, “si el profesor te escogió no fue exclusivamente porque cantes bien, es porque él sabe que tú eres especial, que eres diferente, él hubiera escogido a más personas, pero vio en ti algo que nadie lo tiene y es la perseverancia y tu esfuerzo. Si no ganas, no importa, lo harás en experiencia y  eso es más importante, habrás ganado esfuerzo, dedicación, que son cosas más valiosas.” Cuando ella termino de hablar, no les miento, me dio confianza. No había terminado de hablarme cuando se escuchaba desde lejos – “nuestra siguiente participante, Carolina Jácome”…. Me empecé a morir de miedo. Me temblaba todo, empecé a respirar hondo y pensar en todo lo que me había dicho mi mama, que era solo un momento, me lo disfrutaba y ya.

Se abrió el telón… había mucha gente, demasiada. Veía solo puntos de colores, no veía ningún rostro era algo increíble. Las luces comenzaron a moverse y la música comenzó a sonar. Cuando llegó mi momento de cantar no me salía la voz, así que siguieron dándole vueltas a la introducción, hasta que oí en el fondo una voz que gritó súper fuerte “¡CARO CANTAAAA!” y, no sé, cómo por  obra del espíritu santo, salió mi voz, canté, comencé a bailar, y los nervios, a medida que iba cantando, iban  despareciendo. Disfruté tanto la canción que no me importo si había mucha gente, la letra, o equivocarme en un paso. Los nervios en una persona dicho por científicos, pueden ocasionar ansiedad extrema, llanto, sobresaltos constantes y palpitaciones cardíacas, una persona que sufre una crisis nerviosa puede muy bien perder el control de sus emociones, aunque conserve su actividad mental. (MEDICINA.ES, 2011) Es necesario controlar los nervios ya que nos perjudicamos a nosotros mismos, el control de los nervios es una característica importantísima de la personalidad, y es un factor clave en la consideración que los demás tienen de nosotros.

Cuando se terminó, todo el mundo empezó a aplaudir, a gritar y no de disgusto sino de alegría. Lo habíamos hecho muy bien. Mi mamá como loca solo me decía “muy bien. ¡Muy bien!”. Llevábamos bastante tiempo desde nuestra presentación, ya eran casi las 11: 00 pm cuando estábamos en los anuncios de los ganadores. Empezaron a describir las categorías. Cuando llegaron a nuestra categoría, la verdad ya no me preocupaba ganar, solo me sentía feliz de que había cantado y lo había logrado. Lo demás era para mí un era un segundo plano. Cerré los ojos…. Y de pronto dijeron –“y el ganador de la categoría infantil es… ¡Carolina Jácome!”… no podía creerlo, de hecho, al principio no lo asimilé, quedé  en shock por un momento. ¿Yo había ganado? Era increíble. ¡Gané!  Me paré al frente nos dieron: un trofeo, una medalla, un diploma, y un dinero. Creo que lo más hermoso fue que no gané por que en verdad hubiera decidido hacerlo, fue porque, aunque no creía que podía cantar y hacerlo bien, mi dedicación me había llevado a perseverar, es más, había podido controlar mis emociones y simplemente dejarme llevar por la música y disfrutarlo. De pronto, no sabía que mi talento se iba a desarrollar, ya que eso no fue todo. Seguí participando en más concursos  y en varios de ellos gané. Ahora cantar para mí es más que un hobbie que amo y disfruto con todo mí ser hacerlo. Creo que es una forma de entender que puedo hacer las cosas aunque dude de ello. Nunca me imaginé que me llegaría a gustar tanto y que la confianza en uno mismo sea lo más importante.




Bibliografía



Bernardo, A. (15 de DICIEMBRE de 2014). hepertextual. Obtenido de NOS SOBRAN LOS MOTIVOS : ¿ PORQUE SE PRODUCE ELMIEDO ESCENICO?: http://hipertextual.com/2014/12/joaquin-sabina-miedo-escenico

brignani, E. (2010). eduardibrignani.com. Obtenido de el enemigo interior: http://www.eduardobrignani.com/index.php?option=com_content&view=article&id=29:inseguridad-el-enemigo-interior&catid=8:temas-de-divulgacion-psicologica&Itemid=17

Coelho, P. (s.f.). PROVERBIA. Obtenido de http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=233

joven, P. e. (s.f.). proverbia. Obtenido de http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=182

MEDICINA.ES, C. D. (17 de noviembre de 2011). CENTINELA66. Obtenido de CRISIS NERVIOSA,SINTOMAS,CAUSAS Y TRATAMIENTOS: https://centinela66.com/2011/11/17/crisis-nerviosasintomas-causas-y-tratamientos/

Roosevelt. (s.f.). PROVERBIA. Obtenido de http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=860

Zuñiga, A. E. (s.f.). proverbia. Obtenido de http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=339

 




[1] Defensora de los derechos sociales, diplomática y escritora estadounidense, esposa del presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt
[2] psicólogo y profesor especial de Psicología y Pedagogía en la U.C.A. de Buenos Aires, Argentina;
[3] 62-113. Escritor romano.
[4] 1947-. Novelista, compositor de canción popular, periodista y dramaturgo brasileño.
[5] (1533-1594). Escritor español.
[7] (adrenocorticotropa, corticotropina o corticotrofina)

























1 comentario:

  1. Quien iba a pensar que ese sueño que tu tenías desde niña, te iba a hacer cuestionarte y desconfiar de ti misma y de tu talento. Es increíble como nuestra mente y los nervios nos pueden jugar una mala pasada, sin embargo esto te ayudo a fortalecerte y a demostrarte a ti misma que podías con el reto y por algo estabas ahí. Al aceptar ir a la audición debías entender que se venían más retos que te sacarían de tu zona de confort, provocando cuestionarte si desistir o continuar. A pesar de tu inseguridad, las palabras de tu madre lograron calmarte y brindarte la confianza que necesitabas. Como era de esperarse, gracias a esa dedicación, perseverancia y a ese gran talento lograste ganar el concurso. Nos sentimos muy contentas por tu triunfo y por todas las cosas que aprendiste a superar en tan poco tiempo.
    Sin embargo, hay palabras que están mal escritas. Por otro lado nos gustaría decirte que debes aprender a confiar en ti misma para así lograr todo lo que te propongas sin pensar en algún momento en desistir.


    UNIVERSIDAD NACIONAL

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